Sobre la Educación y los maestros
Hace algún tiempo estuve leyendo una revista especializada en educación, allí recuerdo haber leído un informe sobre los principales problemas que la educación debe afrontar, además se podía encontrar un detallado informe sobre los principales errores que deberían ser corregidos para maximizar el nivel educativo. Uno de los que en el reportaje se señalaba era sobre la verdadera condición y capacidad de los maestros, en el informe polemizaban sobre el nivel actual de los maestros y sobre si ese nivel era el adecuado y el suficiente para poder aplicar una educación de calidad.
Me llamó la atención que en muchos países del mundo, los maestros son olvidados como parte del proceso educativo, es decir, no se les toma en cuenta al momento de plantear aun proyecto educativo más que cuando se realizan nuevas aplicaciones y es necesaria la capacitación para conducir adecuadamente los nuevos formatos de enseñanza. La educación como proceso centra su importancia en dos elementos, el que aprende y el que enseña, el primero que cumple la función de guía y conductor dentro del proceso de aprendizaje y el segundo que cumple el rol fundamental de aprender. En este proceso el maestro debe ser quien cumpla con ciertas características que lo hagan capaz de poder procesar la información de una manera que el que aprende pueda entender correctamente. Entonces el proceso de enseñanza depende en gran parte del maestro, razón por la que este debe ser una persona muy preparada, no solo en los referente a plano educativo, sino que además debe ser capaz de mostrarse como una figura digna de ser reconocidas como ejemplo y como centro de admiración por el estudiante, esto mediante un amplio conocimiento de las diferentes materias, mediante el conocimiento de la cultura de actualidad, la política y las tendencias mundiales. Lo que se requiere es que el maestro sea una de las personas mejor instruidas y cultas de la sociedad.
Sería importante que los gobiernos se preocupen también por las expectativas de los maestros, que remitan su esfuerzo por mejorar la educación, empezando por quienes tienen la obligación de impartirla. Un maestro que además de conocedor de las tendencias y las nuevas técnicas de enseñanza, sea también un tutor, un guía tanto en lo educativo como en lo personal, que logre escapar de esa imagen tan aplacada que representa al maestro como un tipo gruñón que obliga mediante la amenaza de jalarlos de año a los alumnos, a apr4enderce de memoria las clases, un individuo a quien preguntar sobre alguna duda resulta poco menos que un temeroso reto. Personalmente, tengo pocos recuerdos sobre buenos maestros, casi todos fueron malos, poco capaces y con una tendencia a odiar lo que hacen. Por culpa de alguno de ellos me dispuse a odiar las Matemáticas, por otro, la Química y La Biología, por muchos de ellos la escuela era un martirio cuando no se estaba en el recreo.
Por eso creo importante resaltar el papel de los educadores, porque de ellos depende en gran parte las tendencias profesionales que los niños puedan desarrollar desde pequeños, porque con ellos un niño puede llegar a explotar sus aptitudes y convertirse en un excelente profesional.