MEDIDAS A TOMAR ANTE EL FRACASO ESCOLAR
Se considera que un niño ha fracasado a nivel educativo, cuando no alcaza los objetivos que se han propuesto de acuerdo a su edad, maduración y capacidad.
En ciertos países, como es el caso de España, el fracaso escolar se sitúa en un treinta por ciento. Dicha cifra es alarmante y no puede culparse sólo a los aspectos individuales, sino que también influyen las circunstancias sociales, culturales e incluye al propio sistema educativo.
Ante la presencia en casa de las primeras valoraciones negativas de los estudios, tanto los padres como el profesorado tienen la responsabilidad de averiguar qué es lo que está pasando.
Las causas que conlleven el fracaso escolar pueden ser diversas. En algunas ocasiones se relacionan a problemas físicos, como en el caso de alguna enfermedad, deficiente audición o visión, mala alimentación, etc.
Cuando el niño no se encuentre motivado para realizar sus estudios, puede que este se presente como un factor influyente en su estado académico.
Es importante tener en cuenta que, en muchas ocasiones, en casa los niños no cuentan con el debido apoyo o con los estímulos necesarios; por otra parte, en el colegio, los profesores tampoco han conseguido despertar el interés por aprender o; al recibir clases muy numerosas y heterogéneas, estos niños no pueden recibir la necesaria atención que precisan.
En algunas ocasiones, los problemas de fracaso escolar se relacionan con la capacidad intelectual, tanto porque el niño posee algún tipo de limitación o porque es superdotado y tal vez las clases no colmen sus expectativas y se aburran en las clases o no trabajen.
En otro ámbito se localizan los problemas emocionales que pueda tener el niño, y que pueden imposibilitar que algunos de ellos logren sus objetivos académicos con normalidad, la carencia afectiva, la sobreprotección, los miedos profundos, el sentimiento de inferioridad, la hiperactividad, etc.
Por último, se debe analizar si los chicos poseen técnicas y hábitos de estudio adecuados, pues, en muchas ocasiones, el esfuerzo que realizan no se ve recompensado y tienden a desanimarse.
Luego de haber encontrado las posibles causas que han llevado al niño al fracaso escolar, se debe de aceptar el problema y es preciso tener que adoptar un plan conjunto de acción entre el tutor, los padres y el profesorado para elaborar medidas de contención.
En este plan de acción, se deben fijar metas debidamente altas, pero a la vez alcanzables, considerando al niño como un ser capaz de llegar a ellas.
Se deberá procurar la creación de una serie de condiciones para que el niño adquiera unos hábitos como la constancia, la voluntad, etc., ya que estos pueden ayudarlo a que lleguen más lejos teniendo mucha inteligencia.
A medida que vaya avanzando el largo del proceso, se irán reconociendo los avances para que el alumno vaya ganando confianza en sí mismo y en consecuencia, aumente su autoestima.
Conviene tener en cuenta que para los niños es sumamente importante el sentir que sus padres y profesores los valoran y los quieren por ellos mismos, a pesar de que no les vaya bien en los estudios.