LOS AÑOS MARAVILLOSOS DE LA ENSEÑANZA
Yo creo que la principal profesión a la que nos sentimos muy ligados durante toda nuestra vida es la profesión del maestro. Pasamos alrededor de 12 años rodeados de ellos. A parte de las profesiones de nuestros padres, esta es una de las profesiones que entendemos con mayor perfección, y es que en sí, toda la vida es un eterno proceso de aprendizaje.
Desde que tenemos uso de razón, nos están enseñando. Nuestros padres se encargan de eso como primer punto, desde muy pequeños aprendemos a dar las gracias, a saludar a los mayores, a respetar a la gente grande y a saber que nuestros derechos terminan donde empiezan los de los otros. De esto se encargan nuestros padres, pero también en gran medida la escuela.
Entramos a las escuelas muy pequeños y se puede decir que cuando empezamos no nos percatamos de lo que aprenderemos día a día. Después con el tiempo, a algunas personas les puede resultar aburrido, para otras esto puede ser muy entretenido y se convierte en una aventura muy fascinante.
Sin duda también, pasamos en la escuela los mejores momentos de nuestra niñez, hacemos amigos, los cuales, en muchas ocasiones. nos acompañarán por mucho tiempo en lo largo de nuestras vidas. Otros tal vez se perderán en el olvido, pero sin duda seguirán en nuestros corazones.
En la secundaria, o tal vez antes, nos enamoraremos por primera vez y es posible que eso no se borre de nuestra memoria.
Ya cuando seamos más grandes, conseguiremos amigos en la universidad, algunas veces nos enamoraremos, haremos amigos, gozaremos de más libertad y otra vez nos volveremos a enamorar.
Y es que el concepto que envuelve la educación es definitorio en las relaciones que la gente haga en su vida. Siempre alrededor del proceso de aprendizaje académico estará también el aprendizaje de la vida.
Recuerdo con mucho aprecio a unos cuantos profesores de la escuela, en particular a una profesora de inglés, que se volvió como una madre para mí, pasábamos mucho rato juntas en las clases y yo tenia especial aprecio por su curso. Su curso era inglés y yo me esmeraba por obtener las mejores calificaciones y sí, las obtenía. Ella fue mi madrina en algún sacramento que recibí y nuestros lazos se estrecharon fuertemente.
A diferencia de otras profesoras, yo la veía a ella como a una madre, y es que pasábamos muco tiempo juntas, yo creo ahora, que la veía más a ella que a mi propia madre.
Pero sin duda estas son etapas que finalizan y van cerrando ciclos. Aunque es muy probable que de mi corazón no se borren, es bueno dejar a tras las cosas y partir sin mirar atrás.
En una película escuché acerca que uno de los personajes decía como palabras finales acerca del dejar ir… y me voy… estoy muy lejos ahora… y puede que nunca retorne…
Cuando una etapa finaliza hay que cerrarla y dejarla ir, como la escuela, como la universidad, sin embrago siempre debemos llevarlas en nuestro corazones.