Cambio de colegio
Cambiar de colegio puede ser una experiencia algo estresante, ya que estás acostumbrado a ver a los mismos compañeros y profesores, que el conocer otras personas resulta diferente. Lo peor es cuando nuestros padres nos cambian a mitad de año y justo antes de la graduación. Ese es mi caso, creo que estuve más de un año molesta con mi padre porque por su trabajo tuve que dejar a mis amigas y todo lo que conocía para mudarme y asistir a otra escuela. Se imaginan lo frustrante que es planear todo la ceremonia y vestidos y después no participar.
Desde primaria estuve en el mismo colegio, tenía un grupo de amigas, no eran muchas sólo tres, con las cuales salía y nos reuníamos en mi casa. Con mis demás compañeros nunca tuve ningún problema, me llevaba bien con todos. El último año empezó para mí de la mejor manera, me encargaron de realizar el baile de graduación y tenía al muchacho de mis sueños. Esos primeros meses me esmeré en cada preparativo, siempre he sido dedicada y algo perfeccionista, así que no podía permitir que alguna cosa saliera mal. De mis estudios no me descuidaba sabía distribuir muy bien mi tiempo, además que tenía todo un horario en mi habitación que me recordaba las actividades destinadas tal o cual día. Mis padres estaban contentos con mi desempeño, jamás les causaba problemas. Cuando faltaban pocos meses para la graduación mi madre me acompañó a comprar mi vestido, tenía que ser exclusivo. Después de dar muchas vueltas encontramos lo que tanto buscaba, lo compramos y nos fuimos contentas hasta mi casa. Mis notas en la libreta eran sobresalientes, mi promedio subió y mis padres estaban más que contentos.
Un día llegando a casa con la noticia que ya había encontrado el local, mi padre me salió con la noticia que tendríamos que mudarnos en menos de una semana, su trabajo lo obligaba a hacerlo. Yo no sabía que decir, creí por un momento que se trataba de un mal sueño, pero era verdad. Lloré y grité como nunca, le dije a mi padre que yo me quedaría con mis tías. Él trató de persuadirme, pero yo no entendía nada. Me sentía muy mal todo lo que había costado planear el baile de graduación y ahora no participar en él. Ese día no comí, mis amigas me llamaron y trataron de calmarme, pero nada me hizo sentir mejor.
Al cabo de unos días nos mudamos, nuestras pertenencias llegaron después. Mis padres me inscribieron en una escuela no muy lejos de la nueva. Mi primer día me sentía fuera de lugar, no hablé con nadie, sólo quería irme a casa. Adaptarme a ese nuevo lugar no fue fácil, pero mis nuevas compañeras tenían gustos afines conmigo, así que eso me ayudo mucho a sentirme a gusto en mi nueva escuela. Además que me invitaron a participar en los preparativos del baile de graduación, mi pareja de graduación fue la misma que al principio, el vestido también sólo el lugar cambió. Ese día me divertí, no como lo habría hecho en mi primera escuela pero al menos la pase bien.